Archive | agosto 2011

¿Y tú me lo preguntas? Democracia eres tú

La Constitución es intocable. No hay que reformarla, porque nos proporciona vivir en democracia. Si la tocásemos, morirían un millón de gatitos. Además, es muy complicado hacerlo. Casi imposible, diría yo. Como resolver el sudoku modo difícil de la revista Science. O quizá más, ¿eh?.

¿Yo dije todo eso? No creo… ¿en serio? ¡qué risa! ¿cuándo? Pues nada, te cuento; al final no era tan complicado, ni tan intocable. Es como todo, es ponerse. Nada, era sólo cuestión de que Moodys, ceja y barba, se pusieran de acuerdo para decidir qué es lo más democrático para todos. Qué cosa más tonta, ¿verdad? Lo típico que lo tienes delante y ni lo ves.

Y bueno, como te iba diciendo, lo más democrático va a ser dejar que los mercados escriban un renglón en ella. Nada, una tontería. Casi mejor que ni te molestes. Bastante follón tienes tú con lo tuyo como para calentarte la cabeza con referéndums. No quieres eso, hazme caso. Ya te digo, ni te preocupes. Déjame a mí, que yo sé. Además, si hiciéramos referéndum, ¿tú sabes lo nerviosos que se pondrían los mercados? Y no queremos que se pongan nerviosos con esa escopeta en la mano, ¿verdad? Nada, nada, tú quítate, que yo sé lo que nos hago. ¿Alguna vez te he fallado?

 

 

 

 

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Futuros líderes políticos; mismos defectos, pero con Twitter

Cuando nacieron, Franco ya estaba bastante frío. Mañana serán los líderes políticos del país. Hoy, pelean desde la trinchera de las juventudes de su partido. A diferencia de sus mayores, saben hablar inglés, han tenido la posibilidad de ver mundo con becas erasmus o vuelos low cost, y no tiran panfletos por la calle para publicitar su partido, saben usar las redes sociales. Hasta ahí las diferencias.

En todo lo demás, hay coincidencia entre la clase política actual y la que viene. La misma falta de autocrítica, la misma repetición de consignas, la misma desconexión con la realidad, la misma prepotencia, la idéntica nula intención de hacer transparente y real la democracia.

Un ejemplo. Luis Salom es Asesor de la Delegación de Juventud del Ayuntamiento de Valencia. Lo encuentro en Twitter. Leo cómo, con sus comentarios, denuncia continuamente las malas prácticas de uno de los dos grandes partidos. Del que no es el suyo. No le gusta que se nombre a la gente a dedo. No le gusta el enchufismo. No le gusta que haya derroche de dinero público en sueldos injustificados. No le gusta que los políticos no sean transparentes y se escondan en lugar de dar la cara.

Yo estoy encantado de leer todo esto; estoy de acuerdo en todo lo que este joven político dice. Y me decido a charlar con él.