Archive | abril 2011

Señorío

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Telediario 2020

Al lugar de la agresión se desplazó una Unidad Móvil de Emergencias que aunque encontró al joven en parada respiratoria, consiguió reanimarlo. Posteriormente, durante el traslado al Hospital Universitario Severo Ochoa, falleció. ¿Hubiera pasado lo mismo si el desplazamiento se hubiera producido en el nuevo Citroën C4? Por supuesto que no, el chico seguiría vivo. Líneas atractivas, calidad de acabado, prestaciones inéditas, innovación tecnológica… Descubre el nuevo Citroën C4. Energía Positiva.

¿Alguien pone la mano en el fuego porque no veremos esto en un telediario de aquí a unos años? Yo, desde luego, no. En un capítulo de la serie “Cómo conocí a vuestra madre”, Robin, una de las protagonistas, presentadora de un telediario local, se escandaliza al enterarse de que su compañera, una rubia y tonta co-presentadora, ha hecho un anuncio de televisión para una marca de champú o algo así. “¡No puedes hacer eso! Eres periodista, ¿quién va a creerte ahora, después de verte en un anuncio?” La rubia se ríe y le pregunta a Robin si piensa que ha salido guapa. Los guionistas de “Cómo conocí a vuestra madre” nunca han visto el telediario de Antena3, porque la parodia no lo es tanto.

Hace no mucho, en una de esas noticias-autobombo cada vez más frecuentes en todos los medios, comentaban el aumento en los ingresos publicitarios experimentado por la cadena. Y no me extraña. Se ha convertido en algo de lo más natural ver a los presentadores hacer publicidad de cualquier producto al final de una sección del informativo. En cualquier hueco se puede meter una cuña, incluso en el telediario. Más ingresos, ¿pero a qué precio? A poco o ninguno. Los espectadores no castigan la publicidad en el telediario. La audiencia se mantiene a pesar de todo. Robin se equivocaba cuando le preguntaba a la rubia del anuncio quién va a creerte ahora. Los de antes, más o menos.

Erasmus

Un apuesto joven al que besó en los labios con dulzura; una casa que olía a recién encalada, lista para entrar a vivir; niños que correteaban, a los que nunca les faltaba la comida; dos kilómetros diarios para conseguir agua; el hijo del vecino al que la meningitis dejó tonto, aunque comía naranjas a diario.
Después le digo que aunque estoy lejos estoy bien; que la veo muy guapa; que este próximo fin de semana, sí que sí, iremos todos los nietos a verla y que le diga a la señora que la cuida que apague el ordenador.

Éste es el microrelato con el que he participado en el concurso de esta semana de la Cadena Ser y Escuela de escritores. La frase de partida era: “Un apuesto joven al que besó en los labios con dulzura”. El relato ganador ha sido el de Gabriel de Biurrun, titulado “Selección”:

Un apuesto joven al que besó en los labios con dulzura, un hombre casado, feo pero tierno, al que no besó, pero cuya larga cabellera rubia le hizo cosquillas un momento; un señor mayor con una voz muy bonita, un adolescente encendido y unos siameses prodigiosos. Incluso una chica de risa seria y contundente. Todos elegidos, todos candidatos a una segunda oportunidad entre los brazos de Matilde Urbach. Todos apretujados en aquel enorme congelador.