Archive | septiembre 2010

El país que hemos elegido

Texto de José A. Pérez, autor de Mi Mesa Cojea:

Estar parado es un trabajo, hazte un fondo privado para la jubilación, la sanidad pública está podrida, los sindicalistas son vagos, las televisiones públicas son superfluas, la huelga va a fracasar, mercado global, fuga de cerebros, Producto Interior Bruto, las comunidades autónomas son una sangría, es importante que los bancos vayan bien, si el empresario gana tú ganas, la cultura es un lujo, gastar dinamiza el mercado, Liga BBVA, Santander, los mercados son volátiles, hay que reducir el presupuesto de ciencia, tenemos que apoyar la industria del carbón, la economía es una ciencia compleja, repunte de IBEX, caída del IBEX, ladrillazo, dimisión, igualdad, paridad, talante, España no es Grecia, el nivel de 2007, Lehman Brothers, suave desaceleración, Plan E, Plan Renove, Bolonia y máster, postdoc y maleta, editorial en página 12, dice el Gobierno, dice la oposición, rueda de prensa sin preguntas, te llamaremos, ERE, CV, Infojobs, experto en mercados, impuesto para ricos, paraíso fiscal, cheque bebé, domicilia tu nómina, emprende, innova, recíclate, genera valor añadido, atrae talento, Obama, Bruselas, FMI, Banco Mundial.

Sigan trabajando.

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Por qué iré a la huelga general

Por Nacho Escolar:

Han pasado sólo dos años, qué deprisa se olvida. Tal día como ayer, 15 de septiembre de 2008, la mayor bancarrota que vieron los tiempos dio la señal de salida a la peor recesión en décadas. Todo en esta historia es así, titánico, y aquel gigante naufragado se llamaba Lehman Brothers. Conviene recordar su nombre y la fecha que marcará pasa siempre nuestras vidas: 15-S. Aunque no lo parezca, no fue culpa ni de los liberados sindicales ni de los gitanos ni tampoco del precio del despido libre. Es la parte más obscena de la crisis: la desconexión entre sus causas y sus consecuencias.

Yo ya me he decidido. El 29 de septiembre iré a la huelga general por el 15-S y cuatro motivos más. El primero, por la reforma laboral; porque no creo en las recetas de esos economistas pirómanos que proponen apagar incendios con gasolina o combatir el paro abaratando el despido. El segundo, porque tengo un hijo de un año y, aunque sólo sea por él, me niego a rendirme ante la mayor estafa de la historia: que el fracaso estrepitoso de la ideología neoliberal se solucione con otras dos tazas de la misma sopa. El tercero, porque yo también conozco a sindicalistas egoístas y liberados perezosos, y creo que los sindicatos tienen mucho que mejorar. Pero me preocupa aún más que su derrota deje desarbolada la principal defensa de los trabajadores ante esos empresarios sin escrúpulos, que tampoco son todos como la caricatura de su representante, Díaz Ferrán, pero que también existen. El cuarto, porque me temo que la huelga no va a funcionar, y tengo debilidad por las causas perdidas.

Pase lo que pase, el 29 de septiembre la derecha podrá celebrar un éxito. Si la huelga triunfa, será una derrota del Gobierno. Si la huelga fracasa, será una derrota aún peor, la del sindicalismo. No será con mi ayuda.

Segunda canción de inflexión

Hay olores, sabores, imágenes, canciones que aparecen por casualidad y luego se clavan en uno, en algún momento de su vida, para quedarse. No lo pretenden, pero se quedan para siempre. Y se quedan de una forma extraña, sin exigir nada. Pero se quedan con un fin; se quedan para aparecer en momentos concretos, en momentos de inflexión. En momentos de mirarte al espejo. En momentos de estar solo con una mochila en la que no sabes lo que llevas. Y esas canciones, imágenes, sabores y olores, de un guantazo te obligan a un eterno retorno desde el que volver a empezar. A volver a cierto origen desde el que empezar de forma distinta. De forma nueva. No queda otra.

Hola, somos ETA…

Poca acogida. Les ha pasado lo mismo que algún día le pasará a Santiago Segura si, convencido de que siempre funcionan, sigue sacando nuevas películas de Torrente.