Archive | enero 2010

Nicolás Castellano

El trabajo que está haciendo desde el pasado día 15 de enero Nicolás Castellano, el enviado de la Cadena Ser a Haití, es simplemente de diez. La Caden Ser tiene mucho defectos, pero hay que reconocerles que cuando trabajan bien, nadie en este país es capaz de hacerles sombra.

Y en este caso, en el del terremoto de Haití, era difícil hacerlo bien. No ya por la dificultad evidente de trabajar en un país destrozado, sino porque el enviado, Nicolás Castellano, ha sido capaz de narrar cosas horribes sin caer en el morbo. Es el gran problema de lo que llaman periodismo humano, ese que se ocupa de los problemas de la gente; el morbo.

Durante estos días, el enviado de la Ser entra en directo a prácticamente todos los programas de la Cadena para contar lo que está viendo, que no es otra cosa que tragedias. Y contar esas tragedias, sin esconder la emoción, pero sin sobrepasar la línea del morbo barato tiene mucho mérito. Al menos hoy día.

Otro elemento por el que creo que este hombre, y la Cadena Ser lo están haciendo tan bien, es la cobertura al minuto de Nicolás vía SMS, que se publican en la web. Para esto están las tecnologías. Y si a todo lo anterior le sumas la suerte de tropezarte con el rescate de dos niños sepultados desde hacía ya siete días, e interrumpes un programa para contar en directo cómo se abrazan los bomberos norteamericanos, porque los niños están bien, es cuando, como decía al principio, el trabajo es de diez.

Pérez Reverte y la hostia al niño

Cuando algún domingo tengo en las manos el XL Semanal, suelo irme directamente a leer las firmas. Y solía, últimamente no tanto, empezar por la de Pérez Reverte. He disfrutado con alguno de sus libros, y eso, siempre une. El roce hace el cariño. Y digo solía, porque hace unos meses acabé cansado de acertar mis pronósticos sobre sus columnas. Eran, semana tras semana, tan predecibles que dejé de leerlas.

Hoy le he dado otra oportunidad. Una tumba en Dinamarca, ha titulado la columna. La historia de un soldado español enterrado en un cementerio danés. Buena historia, bien escrita, como siempre. Eso es de esperar, porque Reverte es un muy buen escritor, pero… vuelve a lo mismo una y otra vez. Más 1808, más guerra, más ejército, más exaltación de la sangre. Historias de guerra, siempre acompañadas, por supuesto, con la referencia de turno a la actualidad.

Sus opiniones sobre la actualidad, según él corrosivas y políticamente incorrectas, se venden con la misma facilidad que la CocaCola. Se empeña en vender como furtivas incorrecciones, una y otra vez, opiniones que en muchos casos son compartidas por la gran masa. El único truco es meter algún taco para defender o atacar la idea planteada. Eso tiene su mérito. Hace que la masa se vea como una minoría, y que se sienta feliz por ello.

Reverte es de esas personas que aprovechan la más mínima ocasión para decir a quien tiene al lado que darle un guantazo a tiempo a un niño, es bueno. Se va pareciendo tanto a su guiñol, que ya no me sorprende leerlo. Si el guiñol de Pérez Reverte se reuniera con unos amigos para almorzar, en cualquier momento de la comida surgiría esta conversación:

– Vuestro hijo lo que necesita es una hostia bien dada. Eso ha sido así toda la vida, pero claro, yo soy un fascista y un maltratador por pensar así, ¿verdad?

– Pero, Arturo… si el niño está durmiendo en su cuarto sin hacer ruido (…)

– Durmiendo a las cuatro de la tarde, como un vago. Vago como este país.

– Arturo, es que con dos meses, los bebés deben dormir muchas horas.

– Eso… llámame fascista ¿Me pasas el pan?

Vuelve Acebes

El FBI usa una imágen de Gaspar Llamazares para construir un retrato de Bin Laden

La noticia es la anécdota en sí. La noticia, en España, es que haya sido un político español. No parece que sea noticia, no parece que sea muy importante, que el FBI se haya inventado la cara de su enemigo número 1. El responsable del retrato oficial que distribuye EEUU para encontrar a Bin Laden ya ha reconocido que sacó la foto de Llamazares de Google Imágenes. Y supongo que buscó en Google Imágenes porque no sabe cómo es hoy Bin Laden. Y, a pesar de no saber cómo es Bin Laden, actualizan su cara y distribuyen una suposición.

El revuelo, de momento sólo toca a España y a unos cuantos periódicos europeos que  tratan el tema como aquí, como la noticia simpática del día.

Los Making Off de la Cadena Ser

Descubro por casualidad que la Cadena Ser ha colgado en su web lo que han decidido llamar “Making Off de las entrevistas de la semana”. Es buena idea. Es interesante ver cómo son los previos de, por ejemplo, una entrevista de Carles Francino a Mariano Rajoy. Es interesante ver un poco de las tripas de una entrevista de este tipo. Cómo el entrevistado llega con su séquito, cómo es recibido en territorio rival, cómo es el trato en los pasillos, fuera de la antena.

En época de dominio absoluto de lo visual, la radio sobrevive. La radio sigue y seguirá siendo radio, la palabra seguirá mandando ahí. Pero Internet le ofrece a la radio un buen complemento; la posibilidad de la imagen sin robarle el protagonismo a la palabra. Y creo que detalles como estos son buena idea. No he encontrado videos anteriores, así que supongo que es la primera recopilación semanal, y espero que no la última.

Tragedia 2.0

Esta es la terrible historia de Enrique D. Enrique D es un tipo dos punto cero. Cuando Enrique D se levanta de la cama, saca del bolsillo del pantalón del pijama su iPhone y mientras mea y se despereza, le cuenta al mundo en 140 caracteres cómo ha dormido y qué piensa desayunar dentro de unos minutos. Enrique D tiene cuenta en Facebook. Allí cuelga una media de diez fotos al día todos los días de la semana. A veces, cuando Enrique D se pelea con su novia, quedan para discutir en Menéame. Allí, los demás usuarios deciden quién tiene razón a base de positivos/negativos. Enrique D lleva desde hace seis años una docena de blogs al mismo tiempo, lo que le reporta más visitas diarias que audiencia tiene La Sexta. Enrique D es feliz con su módem.

Pero un día todo eso cambió. Enrique D se enteró de que un nuevo visitante había aterrizado en el planeta 2.0. Enrique D se enteró de que alguno de sus ídolos digitales, movidos por pura bondad hacia el resto, se estaban sometiendo a las preguntas de otros individuos 2.0 en un lugar llamado Formspring. Formspring era lo último, lo máximo, lo más. Al menos eso se decía por Twitter. Tanto le emocionó a Enrique D el último grito de la revolución dospuntocerista, que casi dejó caer su iPhone con las prisas mientras abría una cuenta en el nuevo universo que era Formspring. La gente le haría preguntas y él se sentiría bien siendo entrevistado, siendo el centro. A partir de ese momento, todo lo que pasó fue tan trágico que prefiero no narrarlo para no caer en el morbo. Mejor dejo ahí las imágenes y punto. Punto cero, claro.

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