La Pasarela Patera

cavadas

“En La Fe de Valencia ha habido una operación mucho más complicada y difícil que el trasplante de cara. Nunca se había practicado en España, y menos con éxito. Me refiero a la maravilla de trasplante de bata de médico que con su blanco blusón africano de la Pasarela Patera ha conseguido el Doctor Cavadas, ¡marchando una de premio Príncipe de Asturias para este hombre, por favor! (…) «No me gustan los disfraces de médico». Vale, doctor, no le gustan los disfraces de médico. Tampoco a los pacientes nos gustan los médicos exhibicionistas, como el hombre de la gabardina, pero con bata blanca, en la televisión. Pero es que ha convertido usted, a su vez, el blusón de quesero africano en disfraz ridículo (…) No sé qué será peor: si que los médicos chuflones salgan chorreando vanidad disfrazados con la bata blanca, o que los médicos meritísimos y eximios, como Cavadas, salgan disfrazados de King Africa, de Rappel, de Jesús Mariñas. Lo de Cavadas es como el chaleco ridículo de Evo Morales en Bolivia, pero en médico y en fresquito (…) El otro día, en la terraza de Simón en Marbella Isabel mi mujer le compró un bolso (falso) de Prada a un Morenito de la Patera que llevaba un blusón africano así con tigres, igualito, igualito que el del Doctor House, digo, que el del Doctor Cavadas. Al que, insisto, no le quito mérito científico, pero que por evitar una ridiculez ha caído en otra mayor.

Estos son algunos fragmentos del artículo de ayer para ABC del siempre cabreado e impresionable Antonio Burgos. A Don Antonio eso de la ciencia y la medicina no le llama demasiado la atención. El éxito del Doctor Cavadas está bien, pero hay cosas más importantes.

En los pueblos, además de la figura de el tonto del pueblo suele existir la de el gracioso del pueblo. A veces el tonto y el gracioso son la misma persona, los separa en muchas ocasiones una delgada línea. El gracioso del pueblo, aunque en realidad no tenga demasiada gracia, ha acostumbrado a los demás a escuchar chistes malos de su boca. En boca de otro cualquiera, el mismo chiste malo sería incluso desagradable. Ahí está su mérito. El gracioso del pueblo entra en el bar, echa un ojo, se acerca a un grupo de gente que él considere público apto, cuenta sin que nadie se lo pida un par de chistes de maricones y de negros, se ríe al terminar de contarlos, señal inequívoca de que el chiste ha terminado, los demás lo acompañan con una carcajada de cortesía, recibe un par de palmaditas en la espalda y se va. Hasta la próxima vez, hasta que tenga un nuevo chiste de moros que se hunden en una patera, de maricones en una corrida de toros, o de mujeres fuera de la cocina. Eso es todo. Todo un personaje.

Anuncios

Etiquetas: , , ,

About Gerardo

Un blog sobre Medios de Comunicación, Política, Arte, Historia, etc, escrito por Gerardo T.C.

One response to “La Pasarela Patera”

  1. Maku vida says :

    Mire usted,creo que me daria igual verlo con su blusón africano que con una bolsa de plastico puesta,y sabe usted por qué.Pues porque lo que a mi me interesa es lo que hace…no el como vá vestido.Fijese usted en sus manos,que obran maravillas.Que me importará a mi sus ropas.y usted como vá vestido?

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: