La cosa

Nunca he llegado a comprender qué significa exáctamente “cosa” ¿Qué es una cosa? De pequeño, en el colegio, el mundo me lo organizaron en tres categorías: persona, animal o cosa. Los dos primeros eran relativamente fáciles de entender, pero… ¿cosa?

Aunque aprobé mis exámenes sin problemas, cada vez que me obligaban a unir la flechita que iba de categoría hasta elementos, no estaba nada convencido de que un coche o una puerta fueran “cosas”. Un coche es un coche, nunca he escuchado a nadie llamar a un coche “cosa”. Algo no cuadraba. Alguien mentía, eso era seguro, pero… si un coche o una puerta no eran “cosas”, ¿qué cosas serían “cosas”?

Y hace unos meses , sin buscarlo, conseguí darle la razón al niño incrédulo. Descubrí lo que es una “cosa”. Estaba hablando por teléfono, y no sé bien de dónde salió ni desde cuándo tenía en la mano la cosa. Era azul. Parecía una de esas plastilinas que sirven para pegar posters en las paredes sin que quede marca, pero no estoy seguro de que fuera eso. Estaba como reseca. Supongo que habría salido de los restos de alguna fotografía retirada de la pared. Mientras hablaba por teléfono la iba aplastando, dándole forma circular, la estiraba, la hacía trocitos pequeños que después volvía a juntar…

Desde ese día, la cosa va apareciendo en mi mano cuando menos lo espero. Y en lugares distintos de la casa. Yo no la busco, pero ella aparece como un superhéroe cuya función fuera que no me mordiera las uñas o algo así. No parece importarle la indiferencia, su condición de momentánea, su poco importancia teórica. La aplasto, le doy la forma que se me antoja, y cuando vuelvo a centrarme plenamente en cualquier actividad, la abandono en cualquier sitio sin importarme demasiado si volveré a verla. En la cocina, en mi habitación, en el baño, al lado del teléfono fijo… siempre vuelvo a encontrarla. La cosa no es bonita, ni es útil, ni tiene nada especial. Por no tener, no tiene casi adjetivos aparte de azul, reseca, inútil… y sin embargo, ahora que me he dado cuenta de que existe, ahora que de algún modo le he dado vida escribiendo sobre ella, me inquieta pensar que nuestra relación cambie.

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About Gerardo

Un blog sobre Medios de Comunicación, Política, Arte, Historia, etc, escrito por Gerardo T.C.

2 responses to “La cosa”

  1. Noe says :

    Yo tengo un muelle raro que tampoco serviría para lo que valen los muelles. Si tuviera alguna idea de física de muelles sabría explicar porqué en términos físicos. Lo puedes mover de un lado a otro haciendo un puente con las dos manos hasta hipnotizarte, pero pesa tanto en sí mismo que si lo dejas caer sujetándolo por un lado no vuelve arriba. Es azul también. Le doy mil vueltas y lo sobo y lo estiro hasta que me huelen las manos a metal.

    Esa “cosa” tuya… puede que llegues a creer que la has perdido de verdad y después de un tiempo te la encuentres a oscuras y medio escondida detrás de una pata de la cama, cubierta de pelusas y algún pelo tuyo a modo de peluca. Lo más seguro es que te reciba con la misma actitud plásticamente amigable. Las “cosas” son así…

    Un saludo

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  1. La cosa... - 16/07/2009

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