Archive | marzo 2009

El lince del ABC

burgos_antonio_20041116gAntonio Burgos es un hombre enfadado. Mi teoría es que le enfada no vivir en el mundo en que creció. Es un  romanticón. Le enfadan las mujeres ministras, los carriles bici, los homosexuales, las calles peatonales, le enfada hasta la gente que escribe en Internet. Al columnista del ABC le enfadan también los partidos políticos que no son el suyo, la gente a la que no le gusta la “fiesta” de los toros, le enfadan los catalanes, la gente de color, le enfadan los músicos, los actores, los pintores…

Antonio Burgos está tan enfadado que algunas veces se le calienta la cabeza y empieza a escribir cosas muy extrañas. Tan nervioso se pone que termina haciendo cosas como arremeter en su columna de ABC contra una presentadora que da el tiempo en el telediario de TVE ¿Que qué había hecho? Nada para la gente que no está enfadada. Ser joven, mujer y catalana para los que sí. En Internet se organizó un concurso llamado “Imbécil con Columna” y Burgos lo ganó. Eso explicaría porqué está enfadado con los internautas.

Lo que no tiene explicación aparente es su último enfado. A Antonio Burgos le queda ya poca gente con la que estar enfadado. Puede que por eso ahora se ha enfadado con un animal, con el lince ibérico. No es broma. En su columna de hoy en ABC, el escritor que hizo dos libros sobre gatos y sacó uno tercero recopilando los otros dos, se queja del presupuesto dedicado por las administraciones públicas a la protección del lince ibérico. No le gusta. Le enfada el lince ibérico. Y como columnista de prestigio y rigor que es, se ha enterado de cuál es el presupuesto anual dedicado a la protección del lince, lo ha dividido entre el número de ejemplares que quedan vivos, y ha decidido, él solito, parece que sin ayuda de nadie, que estos animales tienen sueldo. Una vez decidido que el lince ibérico tiene una nómina mensual, decide que eso es una barbaridad y no le gusta. Le enfada que esto sea así, y lo denuncia en su columna.

Cualquiera podría pensar que lo hace por despecho, porque los gatos no están protegidos, pero parece que puede haber otros motivos. Uno sería que Burgos es un infiltrado del Follonero, pero de momento eso sólo es un rumor. El otro sería la ya famosa campaña de la iglesia (con estos no está enfadado) contra el aborto. Antonio Burgos es un periodista al que le gustan o le enfadan las cosas en función de quién sea el que diga lo contrario. Si a quien a mí me enfada le gustan los macarrones, los macarrones me enfadan. Es confuso, pero este hombre es así.

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Visita a la radio con Iñaki Gabilondo

Fernando Berlín acompañó a Iñaki Gabilondo desde su casa a la que fue su otra casa y lugar de trabajo durante 35 años, la Cadena SER. Es un video muy interesante grabado durante la “transición” de Gabilondo de la radio a la televisión.

Tu opinión es muy importante

La servilleta de Saramago

Visitando hace unos días el blog de José Saramago, me encuentro con un texto titulado “Presidenta”. Me entero así de la creación el pasado verano de una fundación con su nombre, que será presidida por Pilar del Río, su mujer, y que tendrá como “principio rector y norma de conducta” la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Me alegra mucho que Saramago haya decidido crear una fundación y que gire en torno a los DDHH. Me acuerdo de la primera vez que lo escuché hablar ante mí. Era unos días antes de que EEUU comenzara a bombardear Iraq. Gente del mundo de la cultura, empezó a movilizarse dando charlas públicas contra la guerra. Saramago era uno de ellos.

Llenó un salón de actos gigantesco. Gente joven y gente mayor se agolpó como pudo para escuchar su charla de una hora. Una hora en la que ni pestañeas cuando tienes hablando ante tí a este señor. En un momento de la conferencia agarró una servilleta de papel blanca que tenía encima de la mesa, junto a una botella de agua, y la enseñó a todo el mundo. “Yo votaría a un partido cuyo programa fuera este: un papel en blanco en el que nada tiene que poner. Nada tiene que poner porque se asume que si nada pone es porque se trata de defender los derechos más básicos del hombre. Nada más. Un partido que se presentara a unas elecciones con el único propósito de defender los Derechos Humanos tendría mi voto”. Algo así dijo. Me alegra que lo ponga en práctica. Yo, al terminar esa conferencia me acerqué a la mesa y cogí aquella servilleta de papel, que todavía guardo. La servilleta de la Fundación José Saramago.

Juan Carlos Ortega

Crónicas Marcianas se recordará como un programa aburrido y vacío de contenido en el que esta carencia se suplía a base de gritos, un programa en el que Sardá desperdició a cambio de un buen puñado de dinero su talento durante años. Un programa que confundió ruido con espectáculo. Pero hay que reconocer que Sardá supo rodearse de algún que otro genio como Juan Carlos Ortega, más conocido como “El Ortega” por sus seguidores. El Ortega, para mi gusto no hacía tele, hacía pequeñas joyas de arte.

Serrat, entrevista en 1977

Una joya televisiva. Joaquín Soler Serrano, presentador del programa “A fondo”, entrevista en TVE en 1977 a “Juan Manuel” Serrat, un joven de barrio convertido en cantante de éxito. Fue la primera entrevista post franquista que se le hacía al artista catalán. Serrat tiene 33 años. Acaba de llegar de su exilio de once meses. Cigarro en mano hablan de todo un poco. Incluso de política, aunque al contrario de lo que pasaría hoy, es el artista el que se acerca al tema y el periodista el que lo intenta desviar.

Parte primera

Parte segunda

Parte 3, Parte 4, Parte 5, Parte 6, Parte 7, Parte 8

Ayúdame, hermano

9788433910899“Siempre he sospechado que la amistad está sobrevalorada. Como los estudios universitarios, la muerte y las pollas largas. Los seres humanos elevamos ciertos tópicos a las alturas para esquivar la poca importancia de nuestras vidas. De ahí que la amistad aparezca representada como pactos de sangre, lealtades eternas e incluso mitificada como una variante del amor más profunda que el vulgar afecto de las parejas. No debe ser tan sólido el vínculo cuando la lista de amigos perdidos es siempre mayor que la de amigos conservados…”

Así empieza Cuatro amigos, un libro que David Trueba escribió hace ya diez años y yo leí hace unos ocho o nueve. El otro día, viendo por la tele cómo hablaban del tema del asesinato de Marta del Castillo, me acordé de este fragmento.

La versión oficial que ofrece la policía es, como seguramente todos sabemos, que el chico que la mató golpeándola con un cenicero, al darse cuenta de lo que había hecho, llamó a sus dos amigos para que le ayudaran a deshacerse del cuerpo. Ellos acudieron y le ayudaron. Todo asesinato es cruel, es triste y es repugnante. Y evidentemente, encubrir y ayudar a alguien que asesina es un delito grave.

Dicho esto, si todo sucedió como la policía cuenta, esos que ayudaron al tal Miguel, son unos auténticos amigos. O como dice el fragmento del libro, los que lo ayudaron sobrevaloran (o sobrevaloraban) la amistad. Elevaron el concepto de amistad a un nivel tan alto como para pagar el precio de años de cárcel. O eso, o son unos inconscientes que pensaban que la policía no los pillaría. O una mezcla de las dos cosas.

Si un amigo te pidiera que lo ayudases porque ha hecho algo horrible… ¿lo harías? La respuesta recomendable, si no quieres parecer un ser peligroso y poco fiable a ojos de la sociedad, sería “no, nunca ayudaría a un asesino, el que hiciera eso dejaría de ser mi amigo”.

¿Y si quien lo hace y te lo pide es tu hermano, tu padre o tu madre? La respuesta recomendable en este caso, si no quieres parecer, a ojos de la sociedad, un ser cobarde, poco fiable, un traidor para con los tuyos, sería: “Por supuesto, yo por mi padre, madre o hermano haría lo que fuera”.

Seguro que en este caso, el asesino les dijo a sus amigos cuando los llamó, “ayudadme, hermanos”.

ACTUALIZACIÓN: Parece que la versión que le contaron todos a  la policía era mentira, están todos pringados. Ni amistad ni pollas