Ayúdame, hermano

9788433910899“Siempre he sospechado que la amistad está sobrevalorada. Como los estudios universitarios, la muerte y las pollas largas. Los seres humanos elevamos ciertos tópicos a las alturas para esquivar la poca importancia de nuestras vidas. De ahí que la amistad aparezca representada como pactos de sangre, lealtades eternas e incluso mitificada como una variante del amor más profunda que el vulgar afecto de las parejas. No debe ser tan sólido el vínculo cuando la lista de amigos perdidos es siempre mayor que la de amigos conservados…”

Así empieza Cuatro amigos, un libro que David Trueba escribió hace ya diez años y yo leí hace unos ocho o nueve. El otro día, viendo por la tele cómo hablaban del tema del asesinato de Marta del Castillo, me acordé de este fragmento.

La versión oficial que ofrece la policía es, como seguramente todos sabemos, que el chico que la mató golpeándola con un cenicero, al darse cuenta de lo que había hecho, llamó a sus dos amigos para que le ayudaran a deshacerse del cuerpo. Ellos acudieron y le ayudaron. Todo asesinato es cruel, es triste y es repugnante. Y evidentemente, encubrir y ayudar a alguien que asesina es un delito grave.

Dicho esto, si todo sucedió como la policía cuenta, esos que ayudaron al tal Miguel, son unos auténticos amigos. O como dice el fragmento del libro, los que lo ayudaron sobrevaloran (o sobrevaloraban) la amistad. Elevaron el concepto de amistad a un nivel tan alto como para pagar el precio de años de cárcel. O eso, o son unos inconscientes que pensaban que la policía no los pillaría. O una mezcla de las dos cosas.

Si un amigo te pidiera que lo ayudases porque ha hecho algo horrible… ¿lo harías? La respuesta recomendable, si no quieres parecer un ser peligroso y poco fiable a ojos de la sociedad, sería “no, nunca ayudaría a un asesino, el que hiciera eso dejaría de ser mi amigo”.

¿Y si quien lo hace y te lo pide es tu hermano, tu padre o tu madre? La respuesta recomendable en este caso, si no quieres parecer, a ojos de la sociedad, un ser cobarde, poco fiable, un traidor para con los tuyos, sería: “Por supuesto, yo por mi padre, madre o hermano haría lo que fuera”.

Seguro que en este caso, el asesino les dijo a sus amigos cuando los llamó, “ayudadme, hermanos”.

ACTUALIZACIÓN: Parece que la versión que le contaron todos a  la policía era mentira, están todos pringados. Ni amistad ni pollas

Anuncios

About Gerardo

Un blog sobre Medios de Comunicación, Política, Arte, Historia, etc, escrito por Gerardo T.C.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: