Archive | febrero 2009

Un, dos, tres, probando

probandoUn, dos tres, probando. Probando, probando…

Bueno, aquí estoy delante del teclado. Hacía tiempo que me rondaba por la cabeza la idea de abrirme un blog. Me apetece bastante. Aunque tengo bastante experiencia en publicar en internet, nunca me había dado por abrir un blog personal. He hecho una revista cultural con amigos y he llevado algún que otro blog temático, pero ahora, no sé por qué, lo que me apetece bastante es…

– Hola, qué pasa…

– (silencio)

– He dicho hola, ¡maleducado!

– (acercando la oreja al altavoz)

– Soy el blog, ¡idiota!

– ¿Cómo?

– Que soy el blog, ¡tu puto blog, coño!

– No entiendo nada

– Te lo voy a explicar como a los niños, porque no pareces muy espabilado: SOY-TU-BLOG y TE-ES-TOY-SA-LU-DAN-DO. HO-LA

– ¿Pero esto qué es?

– Y dale…

– No entiendo nada

– No, ya veo, no eres un lince, precisamente. A ver, ¿tú no acabas de crear un blog?

– Sí, pero…

– Ni pero ostias ¡Ya está! Soy yo ¿Qué cojones hay que entender?

– Hay que entender que un blog me esté hablando ¿Te parece normal?

– A mí quien no me parece normal eres tú

– Eh, no te pases, ¿vale?

– Uh, ¡qué miedito! He enfadado a “mi administrador”

– Bueno, vale, eres mi blog ¿Qué quieres?

– Nada joder, sólo quería saludarte. Me gusta ser educado, lince. Me imagino que nos queda un tiempo juntos

– Sí, supongo…

– Ya empezamos… ¿qué cojones significa “supongo”? Eres uno de esos cabrones que abre un blog y lo dejan abandonado a los dos días, ¿verdad?

– A mí no me insultes

– Fijo que sí. Eres uno de esos cabrones

– Vamos a ver, si he abierto un blog…

– Ejem…

– Si te he abierto, quería decir, es porque tengo intención de mantenerte un tiempo

– ¿Cuánto tiempo?

– No lo sé, joder. Si ni siquiera me has dejado terminar mi primera entrada

– Porque estaba siendo una mierda ¿Cuánto tiempo me vas a mantener?

– ¡Que no lo sé!

– Eres uno de esos, seguro. Como mi anterior dueña

– ¿Anterior dueña? Pero si te acabo de crear yo

– Sí, pero antes era otro blog, uno de medicina natural. Una puta mierda. 15 visitas al día, la mayoría colegas de la tía loca esa. Estaba enganchadísima a la mierda natural. Me abandonó a los 4 meses. Y antes fui un blog de un tío que ponía fotos guarras. Eso estuvo bien. Me cerraron porque estaba en una plataforma que no permitía esas cosas y algún cabrón denunció que yo existiera. No serías tú, ¿no?

– Cada vez entiendo menos lo que está pasando aquí

– A ver, lince… cómo explicártelo… los blogs nos reencarnamos, ¿cómo te has quedado?

– ¿Qué?

– ¿Eres sordo o tonto?

– Tío, deja ya de insultarme

– Bueno, pues eso

– ¿Reencarnación?

– No eres sordo, eres tonto, está claro

– Joder, para ya, ¿no?

– Bueno, cuéntame ¿De qué voy a ir? Fotos guarras, ¿verdad?

– Pues no

– Venga, joder. Nadie va a denunciarme esta vez. Vamos a petarlo, lince

– No quiero hacer un blog de fotos guarras. Eso es aburrido. Y no me llames lince

– Y tú eres divertido, no te jode… Bueno, entonces de qué carajo voy a hablar, ¿lince?

– En principio tengo ganas de escribir sobre medios de comunicación, política, arte, ciencia, historia… no sé, de todo un poco. De lo que me vaya apeteciendo

– Vaya-Puta-Mierda. Así de claro te lo digo

– ¿Mierda? ¿Por qué?

– Porque ya me veo como con la loca naturalista, 15 visitas y gracias

– Me da igual el número de visitas. Lo hago porque me gusta escribir

– Jajaja, espérate que me entra la risa. Claro, te da igual el número de visitas… y por eso me creas, ¿no? Si no quieres que te lea nadie, cómprate una libreta

– No he dicho que no quiera que me lean

– Sí, lo has dicho ahora mismo

– No, he dicho que me dan igual las visitas. Hombre, si me lee gente, pues mejor que mejor, pero no es ese el fin de crear un bl… de crearte a ti. Me gusta eso de poder compartir e intercambiar opiniones por internet

– “Me gusta compartir e intercambiar opiniones” ¿Te estás oyendo? Eres un puto típico ¿Lo sabes? ¿Tienes gafas de pasta, verdad?

– Pues sí, pero es porque tengo una miopía de caballo

– Con miopía o sin miopía, eres un gafapasta, lo sabía. Me cago en la ostia, qué mala suerte

– No te quejes, verás como al final te alegras

– Cómo me llamo, gafapasta

– No me llames gafapasta

– Cómo me llamo, lince

– Tampoco me llames lince, ¡joder! Te llamas “El Teléfono Verde”

– Dios, quiero vomitar ¿El teléfono verde? ¿Qué puta mierda de nombre es ese?

– A mí me gusta

– Pues cuando tengas un hijo le pones de nombre teléfono verde, pero a mí no me jodas, ¿vale? Yo no me quiero llamar así

– Demasiado tarde, creo

– Qué asco, joder, qué asco…